
por Adán Komet para revista Ónice, publicación interblogger.
El poeta y performer naKh ab Ra, a cargo de la Estación Experimental Valis.Ass Vórtex en el vector Laguna de los Difuntos, Rocha, acaba de lanzar Boingo-Bong tras siete años de incubaciones siderúrgico-forestales. Su libro anterior, Ovnipersia, fue editado una semana después del 20 de Diciembre de 2001, fecha con la que se santigua toda la sociología crítica vernácula, para tensar, de paso, la conmiseración bancaria del hemisferio norte a la busca de postales y documentos a cambio de becas. Con todo derecho, aunque sobre todo sin él, Ovnipersia configuró el primer y singular shift "post-2001", que ná Khar corregía como "pozo 2001", al que horadaría y desmentiría mejor, en Agosto de 2002, con la fundación de la Estación Alógena.
Desterrando de antemano filiaciones compulsivas del tipo "poesía argentina" o "poesía uruguaya" -a las que se les sustrae de plano todo cuerpo histórico por machacarlo hasta la consigna- naKh ab Ra siempre prefirió hablar de escrituras situadas (por irradiación y firmas) o bien de escrituras de registro (por contexto y contrato), ubicando la historia en la vereda de enfrente del contexto, que no es más que el elemento propiamente banal del paradigma reseñístico exportado a la crítica. "¿Desde dónde, contra quién?", sonaba el evangelio de la crítica literaria argentina desde las aulas de Letras en los 90. Y parece que más críticos y artistas de los que se desearía adoptaron la consigna evangélica cuyo epitafio, hoy, es un reprimido bostezo.
Tanto Ovnipersia como Boingo-Bong se sitúan en un agenciamiento de producción de producción, lejos de cualquier inscripción en un contexto de producción de registro. La historia no se lee en esta última, se lee en la producción de nuevas intensidades a consumir, que no son los nuevos objetos registrados a comprar. Claro, no se puede leer Argentina post-2001 ni 2008 en los libros de ná Khar y naKh ab Ra, y sin embargo ninguna lírica abstracta ni sensarround insular se impone: hay una tintineante y gozosa producción de condiciones para la poesía-hoy, aquí, tomando y hachando como obrero glandular de las escrituras y experiencias que contacta: de Huidobro a Perlongher pasando por Viel Temperley, Echavarren o Reynaldo Jiménez.
Bien: llegamos a donde quería al citar a este poeta y editor, debido a su afiladísimo postfacio a Boingo-Bong, uno de los preludios en más directa y ajustada captación que me tocó leer, al extraer con impecable y afectiva destreza las células indiciales de la poesía de naKh ab Ra, por las cuales, entre otras piezas, podría leérsela como una poética de la donación, o más bien del regalo, de la golosina de Reyes -¡del ácido!, diría un exagerado godzilla-. Y todo esto en grados y gradientes que Jiménez detectó cual geólogo hipodérmico.
De cualquier manera extractamos de ese postfacio sólo aquello que en el mismo libro fuera extraído para las solapas.
A Ud., hipodérmico lector, que sabe bailar con los libros la danza pregnante del hojaldre y la milhoja, adelante, adelante ...
"¿Quién podría decir, con la boca llena hoy por hoy, que ha concluido el ciclo de la inspiración? ¿Y lo inspirador en sí: por supuesto fuera de programa e, incluso, inconveniente a ciertos fines aduaneros de legibilidad? Inspirar sería poder no seguir un solo camino. No continuar trinchando las palabras al Proyecto (de la Obra, del protagonista de la obra, del intérprete del protagonista de la obra ...). El poema viene a por más. Más perambular. Más lechuzar. No traería margen de previsión para estar contemplando. ¿Pero quién se prepara para despegar? ¿Cómo habrían de permanecer iguales los caminos? La vozvozvoz se experimenta en inherencias, en premoniciones. Inmanece. Imán al que acude el fraseo metamórfico. Y es esto, precisamente, lo cómico que decíamos: el ser siempre otro(s). Y con esa violencia de origen hacer un boquete en el destino. Un buraco en el muro de los lamentos. Una constatación (una práctica) hecha de pequeños accidentes, niveles de conciencia a través de diversos paseos.
Quien observe se verá absorbido por gracia de los intercambios. Gracia es otro nombre de sinrazón. Sinrazón quiere decir habitar la carne. Quiere preguntar, ante el culto a la entropía, por el ara de la epifanía. A semejante advenir, no exento de bravura, con afectuoso desafío, interpelará naKh ab Ra a quienes durante tramos variables nos vayamos, circenses, en su compañía: "¿Creían que estaban empezando a escucharme, hermanos?". Lo que cifra, a su vez, no sería apenas hermético, plusgatillo de encerrona. Ni "más de lo mismo" en fórmula hereje, en impotencia de parodiares o en turismos de ruptura. Las estirpes aquellas podrán a su turno esperar, si lo prefieren.
Sólo queda el desarme. El abandono del afincamniento paranoide. Del escudo de la seriedad. Mascar. Sólo el recurso poético ve, en lo trágico, lo salido de mito, desmadejado, el filón de agua potable de la comicidad. Y ésta no es apenas figurativa, acontece al ras de la lengua. Reguero de gags: fraseo del pneuma."
Reynaldo Jiménez
EL JUEVES 8 DE MAYO SE PRESENTA BOINGO-BONG EN EL CENTRO CULTURAL BORGES, JUNTO AL FRENTE DIONISÍACO PYRA.




