30.8.08

Entrega Cardíaca: Transistor

Reynaldo cantando las 40
Tras el posteo del 29 de Junio ligado a la cardiognosis extática, una canción cardíaca fue enviada por Reynaldo Jiménez a la casilla de uno de los ManiKhem del Invierno 007, a manera de eco espontáneo. Y a manera de súbita revertencia y sobre todo por la deslumbrante máquina de trinar inherente al poema, lo trasladamos a estas páginas de alta rotatividad, también como una feliz coda a la serie de traslaciones dos.entes relativas al Invierno 007.
Con plumas,
Singapore Charlie


transistor

el corazón conoce el rosedal
los últimos reflejos primeros
la niña del ojo del planeta

es despiadada raja el corazón
al solitario juega sin baraja
su continua caja lejanía cobra

corazón no porta otro destino
marejadas que desnudo soporta
bajo promesa de un día mejor

y se pierde en los átomos
y los que antes fueron
de pasar nunca dejaron

ocho infinito en la noche
sé que tu coche me lleva
broches sus faros de oro

lleno de estrellas que me llaman
ante su llama sin centro tiemblo
y a eso llama mi alma mar

corazón araña la piedra basal
piernas como acuáticas plantas
en su lenta sinrazón espiral

gira en tu continuo espacio
solo sin dominio y sale
reacio demonio diminuto

nave del minuto mareo
aleteo cuando creo
siempre antes justo del leteo

sin embargo nunca a solas
muerde polvo al darse
adonde no entra el que no se sale

lleva el ramo de fuegos
a la penumbra cordial
por sorprender al juego

corazón no pega con corazón
zona de azor cabeza de zorro
fronteriza corre por tu amor

porque pendiente vive
de la orquesta de al lado
fiestas hirientes de azur

el corazón pule preguntas
que no sabe formular
mientras labios sean llagas

toda la noche ríe y habla
sobre vivir las cosas o callar
en armas o contarlas

y el amigo invisible
muy temprano supe
irreversible es ciego

al extremo de su pregunta
el corazón se las arregla
bardo en una isla que anda

él sabe cosas que yo no
adonde las ve las pierdo
no las vela sólo las ve

corazón no está de oferta
a medianoche y en ayunas
él es quien me despierta

me dice hey rey alerta
inocencia es la revuelta
vayámonos por el delta

corazón es un transistor
corazón es un animal
corazon es alguien más

una persona en la persona
zona selknam en el barrio
un reloj despertador

fuente que no calla
agente que estalla
inteligente sin muralla

está perdido desde siempre
encendido como un puente
entre entre entre entre entre

pero quién te dice
si la taquicardia fuera precisa
nadie sería tan milenario

nadie tendría precio preciso
ni precipicio al tiempo
ni inicio desde un principio

y al mismo tiempo todito
sintonizándolo
al en tan en sinsabores erudito

sus facetas
sus tráficos
sus rehenes

qué lo sostiene
al roce de esta
poderosa sinrazón

este caudal particular
este mar individual
este solipsistorial

en qué consistirá si en fin
minúsculo de sangre bomba
de tiempo si lámpara febril

lugar de enero amor primero
loto en el lodo un solo doy
y voy vengo y aún es hoy

corazón gemelo del ombligo
el mejor amigo
el que siempre va contigo

contigo el corazón apura
por las puras se permite nacer
de la sed más mordedura

corazón no dura
corazón no fuga
corazón no abjura

no lo conozco pero él me ve
y a través de mis ojos te ve
y al ver te me devuelve

la esperanza de tu infancia
en los patios de venus
resurge de lo que vendrá

metrónomo irregular
placenta de otro lugar
confidencia al mar

juglar que no sabe trovar
ovar que no besa
cesar que no ceba morir

brasa ancestral
mortal orquesta
mortero prenatal

lugar común a la izquierda
del mundanal ruidal
ruiseñor

corazonada me hace hablar
rasguear como si nada me diera
apenas para balbucear

condensador del relámpago
mano al pecho reclamo
su trasfondo nunca apago

más bien lo dejo delirar
no lo puedo ni quiero evitar
más que nada lo dejo nadar

en el ara violenta
sienta o no sienta
su cara ultralenta

corazón me calienta
corazón velita
de madrugada


reynaldo jiménez

22.8.08

Noches de Invierno Alógeno II

Remedios Varo en su laboratorio alógeno

La Lengua de los Pájaros II: Golosinas de Reyes.
Fragmentos desgrabados de la charla ofrecida por Elina Khar dentro del ciclo Noches de Invierno Alógeno, año 2007, segunda parte. La primera se editó en la entrada del 29 de Junio de este blog.
Aquí leemos una inversión temporal ejercida por el editor: lo que leerán segundo fue, por secciones, lo primero dado en la charla, incluyendo -bonus- la emblemática pregunta por la embriaguez pascual.
(...)
Con el ManiKhem y la Estación Alógena, a través del encuentro con la lengua de los pájaros, abandonamos sobre otra espiral lo que habíamos abandonado desde el vamos: los límites disciplinarios ligados a la crítica cultural, literaria, filosófica o de arte, sin renunciar ni al arte ni a la filosofía ni a la literatura ni a la crítica, pero sí a las lecturas y formas de leer ejecutadas desde el punto de vista del escrúpulo (lo que clínicamente podríamos llamar el escrúpulo terciario --- un prurito, un acné ---). Escrúpulo que significa, sencillamente: qué bien leer Barthes –de un lado–, o Copi –del otro– y ... mmm qué horror leer Wilhelm Reich y Fulcanelli, qué horror leer a Sánchez y Revol!
Bien … así es como de a poco viene avanzando nuestro nuevo y ferviente desprestigio, la lengua de los pájaros, que para colmo de bienes aporta toda una enigmática del gozo. Y no dijimos goce, ya que otra vez tratamos de evacuar referencias semiótico-psicoanalíticas, sino lisa y llanamente gozo.
Claro: en algún otro momento, como alternancia a las vías cefalizadoras, se dieron en esta estación las vías minicerebrales, en otro las orgonáuticas, en otro las de la nueva carne. Ahora surge esta enigmática de las vías cardíacas vinculadas al gozo y –querríamos decir- a la gracia. Término este último que Alan Badiou aplica a la filosofía deleuziana en su totalidad, palabra que sorprende que vuelva a circular en la pensadería actual, que se caracteriza por lo contrario: una adaptación cada vez más acomodada, invisible, al chat terciario y pedagógico del nerd.
Concretamente la gracia parte -entre otras partidas- del hecho tan sencillo, como parroquiano y simplón, de afirmar, de cara a la mañana: “¿Qué hay? Todo es gracia”. Caracterización que nos sirve, ya que nos dice: y sí, qué hay, mezclo códigos, me hago pasar por poeta y soy astrólogo, me hago pasar por ambos pero soy un impostor, o bien me trato como impostor pero actúo como Rey para mi pájaro, y total qué, si todo es gracia.
De todas maneras tampoco querríamos posar tanto: mezclar códigos a la manera de la máquina de trinar no es para cualquier parroquiano. Es importante volver a tener en cuenta esta meditación del latido de la que hablábamos, ya que en ella se juega el alcance de la cardiognosis extática. Meditar, aquí, es un acto de concepción; contemplar, aquí, es un acto de producción. No distinguimos tal pasividad del meditar ni del contemplar: aquello que contempla se vuelve indiscernible de aquello que crea. Y crea menos quien contempla que la contemplación a la que entra y con la que funda un estribillo y una entidad.
De golpe estamos en una avalancha: cada cosa contemplada va a ser un preñamiento. De un salto llegamos al punto en que nada pre-existe a la ocasión actual en tanto prehensión vibratoria, y hasta incluso diríamos que nada se le resiste (la continua creación de novedad no es un problema de vanguardias, sino la enigmática inherente al plan de naturaleza). Allí donde ella pasa: extrae o extracta. Hay una suerte de proliferación de ingénitos que en realidad se revela, al pasar por su pliegue de media, como un infinito en acto concentrado en un grano. Este grano, para nosotros -que hoy nos dedicamos al pajarístico- va a ser un huevo. Este huevo hará pasar la contemplación como preñamiento (embrión del lado interno y embriología de las puntas), y por el otro, la cáscara o superficie confitada que la hará pasar como apetito.
Así surge la deriva de esta charla: este huevo que emitimos irá a producir y saciar lo que Lezama llamó, alguna vez, con una intuición demoledora, la embriaguez pascual. ¿Qué es la embriaguez pascual?
Como primera arrogancia de alumno délfico respondería que es la memoria actuando en el conocimiento de la materia. No una memoria a lo mnemosyne, una memoria platónica, que supervisa y decide sobre cada presente, sino una memoria bergsoniana, que en cuanto la recorrimos hacia atrás (si esto fuera posible), creó un aliquid o núcleo de indeterminación hacia delante. Memoria que no podríamos remontar porque su origen invita a producir los orígenes como producción. Y es en este sentido que esta memoria es una cuestión de apetito y embriaguez, una inteligencia voluptuosa, como la memoria creadora de las plantas , como la inteligencia de los estambres y pistilos: así se confunde a la ocasión cíclica, de era imaginaria, de la embriguez pascual. Que, para entender el temperamento de esta Pascua fuera de catequesis, desearíamos decir que es efecto colateral de su trasfondo panteísta-molecular, vinculado a la embriología espermognóstica de la Primavera.
Easter, la denominación inglesa de la Pascua, proviene de Astarté, y el culto cristiano de la resurrección se montó a los cultos regenerativos y priápicos de la Astarté pagana: de allí los conejos, liebres y huevos que desde el punto de vista cristiano exotérico no tienen mayor sentido. Lo mismo cabría decir sobre la continua aparición de las liebres en los grabados alquímicos. La Liebre de Marzo como el animal que acompaña y sigue los primeros pasos de la Primavera bajo el primer plenilunio tras el equinoccio, capaz de proveerle las pistas al artesano rabdomante (que busca, trans-ido, las aguas equinocciales).
Habíamos dicho que lo interesante es que este huevo anuncia el apetito pascual y sacia o aumenta lo que Lezama llamó embriaguez pascual. Y vimos luego que esta embriaguez abreva en cierta memoria actuando, en volutas (voluptas spinoziana) sobre el conocimiento de la materia (Bachelard también guía). Los huevos de pascua, en esto, junto a la lengua de los pájaros que ellos incuban, vienen a cumplir el papel de los vehículos y embriones de esta memoria. Son algo así como los huevos alados o soles alados egipcios, que viajan. Es también la voz que viaja –nuestra máquina alada de trinar–, pero que bajo el influjo de nuestro apetito se trata del viático que viaja, el alimento que itinera, o hasta incluso de las cápsulas chinas de cinabrio, que vuelan y hacen volar al sabio en bambula. Algo así como nuestros quásars, o como si nos comiéramos un quásar.
Pero esta embriaguez pascual tiene un correlato doméstico, sobre todo vinculado a lo que Lezama llamó las golosinas de reyes (el confite-quásar) y a lo que nosotros podríamos llamar, con Julio Azcoaga y unos cuantos alquimistas-panaderos más, la Confitura (Cyrano de Bergerac las saboreaba). Y por supuesto el huevo y sus piedras incrustadas como confituras reales, de Reyes. De hecho en el glosario alquímico confitura es igual a elixir de los filósofos. Nos dice Nicolás Flamel rimando: “Que sea hecha Confitura, compuesta de especie de piedra, y que sea hecha una medicina para curar, purgar y transmutar todos los cuerpos en verdadera Luna”.
Entonces, integrando niveles de respuesta a esta incógnita de la embriaguez pascual, alquimistas-panaderos y niños-niñoides acuden a nuestra charla con golosinas y confituras que, ojalá, nos invitarán a creer que son puntas de brotes inminentes, trinos de pajarístico y yemas de abedules. Y los que concurren, son ante todo los niños inengendrados que no leen ni duermen, que por eso acceden al Libro (no la Biblia, no la Torah, no el Corán): a la clase de Libro que se abre y sí!: es un pastel en tanenet, una milhoja inter-reinos, la engolada masticación de los estados nacientes de la percepción.
(…)
Próxima entrega cardíaca: Transistor, de Reynaldo Jiménez.

11.8.08

Tercera Inseminación Afro

Una vieja toma registra a Juan en Nigeria

Tercera emisión, Salón Toth Oral.
Aquí viene envuelto en cadenillas de níquel el metálico Ioa de Salz (alias Juan Salzano), desencadenando su dicción de arrabal del éter, hablando por el costado, como el estilete ventrílocuo de un gitano, con el costillar en la lanza. Claro que castizo lunfardo gongorino: espiral de un pucho clavado en el labio de un argot que cruza a Nietzsche con el abuelo De Salz cenando en un suburbio aperlongherado. Sumado a esto un incrementum de humores en su mejor leche aluvional: "adquirir membresía en la membrana"
Sin membretes y con membranismos,
El Totho


Afrodictum
-fragmentos-

¿Retornar a lo nuevo, ya, al neopasaje de siglos ha, al eventual cruce entre partículas geológicas y geográficas dimensiones, ay, al pliegue certero de ola y maravilla?

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Aquí estás de nuevo, divina Mamana, para depositar tus cueros sobre esta piel hecha humo. La propuesta de huida es lenta, su estela acompasada por un maná de ladridos, en bengalas –es suculenta: ¡esta piel echa humo! La medalla hermética es el vehículo intenso para la estela italiana, desprendida ya de su folklore. Otra vez los fugitivos se distinguen, estrelliolos, en los bordes de la ballesta celeste: un lomo de ballena hiende el mapamundi y lo pliega de golpe, entrecruzando las vías marítimas que aquellos recorren. Los bufones pernoctan móviles en la pre-nocte del doble caracol, o de la sonda locuente (que si fronda es por difusa), bajo la cerbatana cerebral del entrecielo, inmanada hace siglos en las microgrietas del durmiente. El exquisito entrelazo de sus vías se ofrece, enhiesto, en dulce vibración. Por debajo del paredón mediterráneo, la brasa gótica destila su terateia. Pero también es gaseosa la mica de este muro: esculpida crece en medio del terráneo (o carvada: abierta por el pliegue trans-hilvano: curvada por el vate y su colmillo, por la turba que evade el a-gnóstico control). Por el hiato llegan en fila –desfilan ya– los botijas, ay, de la locuencia, el insomnio y la ultradespierta entrevisión en el sueño. Y son piratas de otras tretas, y además: habrá entreoído, subolfato y una volátil toccata general (la exigencia precámbrica de investigar el panháptico). Pero qué nos da esta katana afluente sino los inciensos nocturnos de la doble vía, en el hechizado telar que nos deshace. Los soplos no hablan más que en silénico (silencio de dios, bosque o mar), y no se privan del Todo si les empuja decir un vuelo (ya: puja la hora aérea en todas las esquinas de este viaje).
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Ahora –entre/tiempo– nos damos al relajo, al relamer las pepitas de las floras que transportamos a ninguna parte, floraciones por fuera del gerente-gen: sintonizada médula de la diosa-gel. Por la cerbatana, la yerba tan de alta, tan en cimbreo justo, se desviste en surtidos, en la hilachada variación del neoinfante: ¡Trans-hilvania! Pues en esa escarcha o hilván nos tocamos, si hay tempo y dunas, o si al rotar las conchillas del bajofondo (sus lunas), el jabonoso subsuelo se enaltece. ¿Habrán sido los precipicios de la medalla los que alentaron deslices tales? Tuétano o imán, pitárselo en lo áureo hasta entrever la fresca, la gorgona de aura, los bandoleros contorsionados por la juerga en solsticio (no es el Cristo sino el Cristal lo que nos guía: el tal-es-imán del punto G en el que gravitamos).
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¿Animarse y anonimarse? ¿Adquirir membresía en la membrana? O darse a la n-brana por la que nos volvemos Nadie. Oímos un esmeraldino consejo de bufones: a no mimar el pozo sin la pala, ni la pala sin el pozo, si ya estamos en los tejidos del fogueo. Se adivina: es la Mamana (o su flora) la que dicta el dictum, desde el grácil afro que compone nuestra espuma: “hay un rápido, quieto zar en el esmero”, itera la arena dejada entre señas. Somos los diplómatas de la doble ciencia, y si caemos es porque amamos lo que abajo de la baldosa: babosa, amanece ya. Hidromántica del turbión, esta celeridad que ya ni célebre ni edad: ay, aunque las celebraciones se multiplican en la tierra por nuestro viento Albour.
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Un perlado fragmento de muletizar se apercibe ya entre las madejas y levita en soberana exhibición. ¡Suelte la muleta, Don Francisco, que lo transportamos con hidrantes! La colisión con el hilandero de fugas es inminente: es en el puro, mancornado vientre del nonato donde el bufón se vuelve nóctulo o etcéteras. Así: nos abrimos una tangente por medio del humo que invade los entornos, hoy, como un fluvial diapasón de atonales hienas.
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¿Pero las piezas no encajan, no te cuajan, demasiado anónimas a fuerza de nombrarse? ¿Y las fieras ya atraviesan, inengendran: un trueno suelto para estas hebras?

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Reír acá es inclinarse ante el coro animal. ¿Se te solapa ya el pulmón de alabastro, el manchado rasgo, el riesgo de respirar estos irradientes que te hincan la lengua? Vamos a ras del vuelo, curete al taco: ¡vamos por más! Nos damos por detrás de los telones hasta mejor nacer al nervio, al astro fluvial: este semi-mundo se hace de gestos, de impulsos y radar. Y al cabiro que permea –o devana de más el criterio–, se le cede el vaho, la pulseada estelar.
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Ya estamos afuera hace tanto... El cuerpo acá se entonga con co-bórdicos seres. Monstruos laxos, aniñados, oscilan como péndulos sin yacer nunca en la canica. Aspiran –los parias– los más viscosos chorros solares (los que ascienden, cebos, desde este cielo bajo tierra). Cuánta catapulta efímera dispara la corteza entre las noches boreales. Ya estamos afuera hace rato. ¿No nos recorre el temblor seminal? Pero no es de nos sino de noche acá en la ubre del aire. Así descansan los labios: es el resto de la piel la que imanta los rayos y prosigue la ola, signada por la herrumbre de una medalla que nos carga. Le palpo ahora los relieves, las antiguas perlas de metalira. Pero estamos acá, de este lado (¿estuvimos acaso en otro hado?). Todo se agolpa, coqueta perluz, en este microsegundo: un viejísimo templo, el olor a logia, un tablero de aviación puesto a punto, un amor húmedo contra las perillas, el veneno cayendo en la taza, un cadáver bajo el bigote, un cuerpo de ameba recreándose en un medallón heredado. Nadie va primero en este segundo, salvo la salva reptílea que nos pasea los poros. La payasada que invocamos es de lava: de este fueguino lago extraemos lagartos o hadas, payadas frías como la brasa Gótica que nos ilumina de a ratos. Ya estamos afuera: acá, en ningún lado.
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Percibí esto, astral vejiga, hojeá lento esta rápida huida: tamaña hazaña nos obsequian los apetitos. Es tu densa micción la que convoca nuestros clavados. Oh riachuelo embrionario de las decantaciones nebulosas, tu faz es nueva en las vísperas de este nado. Un salto y ya los peces nos lustran los cráneos, mientras transitamos como pirañas la ducha celular. Los inéditos terrunios esperan su turno como pacientes hieródulas. A lo lejos o bien cerca de la piel, sobre el ave glandular que crece en la bencina, las fablas turbas, anfibias se avecinan: justo ahí, donde se catexilian los deseos. Ya somos grácil pneuma, ay, en el marma curvo de la celestia: quiasmo, lagarta belleza.

Juan Salzano

9.8.08

Segunda Inseminación: El Porno

Yang-Luc videando en performance plasmática Sinapsis Colbert

En esta segunda emisión del Salón Toth Oral dejamos pasar fragmentos de la novela El Porno de las Moscas, de Lucio Arrillaga, cruza de los más hilarantes pedigrees de la ficción teórica, la ciencia ficción fuera de género, el creacionismo del gai savoir y la biografía anamórfica de cierto fenómeno pático llamado Estación Orbital ManiKhem. De más está decir que cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
El Totho


EL PORNO DE LAS MOSCAS

Capítulos I y III
-fragmentos-

Cincuenta y dos años después, el experimentado catedrático Xdc y su joven asistente X discuten en la mediaxteca de la consagrada y selectísima Austin Schnell Universität.
(…)
–Los Exiliados Atómicos conocían muy bien una teoría denominada Pornología Superior. Txeno basó en esa especulación o en especulaciones de ese tipo su primer intervención, al menos en la etapa de diamantes, como usualmente se la llama.
–¿Y con eso qué?
–Bien, es posible que Tediocz adoptara una Pornología... definámosla provisoriamente como Inferior. Una especie de ascesis o de trabajo sobre sí mismo a partir de la experiencia asociada a...
–¿Qué estás sugiriendo?
–Que Tediocz, en vez de criticar la proposición “un cuerpo igual un alma” mediante la afirmación de que un cuerpo puede ser poblado por múltiples almas, tal vez prefirió suponer que, a través de diferentes cuerpos, podía acceder a la manifestación de un alma idéntica que si bien existía de múltiples modos, lo hacía al unísono con él.
–Creo que eso era lo usual en esa época... y ahora mismo es una estupidez... sabemos que muy posiblemente Tediocz no prefería, al parecer era incapaz de distinguir...
–Sin embargo hay claves e indicios... Deberíamos repasar algunos hechos de su biografía, en especial los años anteriores a la etapa apática en la que realiza....
–Complicás demasiado las cosas, X. No olvides que lo elegimos porque es la obra menos problemática. Tediocz es el menos hermético de los cuatro y también parece haber sido el más... el menos agraciado. Y eso lo tuvimos muy en cuenta. Trabajar con él nos permite estar menos preocupados por los monitoreos del Consejo. Ahora, si querés presentarlo como el miembro peligroso de los Exiliados Atómicos...
–No pretendo nada, Xdc. Pero me pregunto si comprender esa simplicidad no implica atender a su biografía. Atender, por ejemplo, al hecho de que durante la época de diamantes de los EA sus finanzas son un verdadero misterio y parecería que pasa una buena vida que incluye…
–Bueno. Ya está, basta. Sos un investigador de archivos muy talentoso. Seguramente harás una carrera brillante, al menos como archivista, pero me cansaste. Realmente me cansaste. ¿Qué Exiliado Atómico trabajó? Nombrame uno que haya estado preocupado por algo real, por algo serio y que no se la pasara de fiesta en fiesta o mirando el horizonte, suspirando y esperando encontrar el sentido de la vida. ¡Sólo porque eran unos... tremendos ociosos pudieron hacer lo que hicieron! Si existieron, fueron unos simples farristas. Que tampoco es tanto, claro. ¿No te das cuenta que en esos años la gente moría de hambre o se mataba a palos y estos goliardos miraban las estrellas? ¡Las estrellas! ¿Entendés? No me hagas perder tiempo, por favor. Además me hablás de biografía... te tendría que echar al vacío institucional. Pero sos bueno, quedate tranquilo... sos tan creativo que me enganchás con tus delirios. ¿Cómo se te ocurre que podemos presentar al Consejo un proyecto de investigación basado en la biografía de alguien que formalmente no existió?
–Justamente... por eso –dijo tímidamente X.
–Por favor no jodas. De verdad te lo digo y seriamente.
–¿Entonces?
–Partimos de su participación en la Estación Orbital Manikhem, que contamos con buenas posibilidades. Tenemos la obra de esos cuatro locos que abandonan la academia para dedicarse a desarrollar un inescrupuloso programa de experimentaciones y...
–Fueron los primeros que, habiendo cumplido con todos los requisitos del adiestramiento occidental, tuvieron el suficiente combustible orgónico para...
Sólo una mirada le alcanzó a Xdc para hacerle notar a su asistente el disvalor de su interrupción y el peligro de utilizar sus palabras, por lo que omitió cualquier explicación suplementaria y continuó:
–Como decía, tenemos la obra de sus compañeros EA, la de los otros animadores importantes de la Estación Orbital Manikhem y todos los que se encontraban dando vuelta en torno a esa experiencia. Es un corpus interesante, tal vez difícil de rastrear, pero interesantísimo. Veamos que sale. Algunos existieron definitivamente...
–Igual vamos a tener un problema mayor, no tanto por rastrear ese inmenso corpus... el problema va a ser justificar su extensión, determinarla. ¿Hasta dónde...?

(…)

–¿Pero vos estás loco? ¿De verdad querés reformular el proyecto? ¿Estas seguro de querer enfrentarte a la ocultación de los EA?
–Por favor, Xdc, el riesgo del que hablás es artificial. ¿Qué importa si desde las salas 20/99 en adelante tienen o no interés en revisar la interpretación de la experiencia de los EA y la Estación Orbital Manikhem? Estoy convencido de contar con posibilidades ciertas de generar un pequeño desplazamiento en la agenda de investigaciones...
–¿Qué estás pensando?
–La tesis de que los EA no existieron, sino que simplemente insistieron es... simplemente aceptada. ¿No te das cuenta? Es un axioma un tanto... bruto. Tal vez demasiado bruto, pero que funciona bien. Romper con eso es un verdadero riesgo, pero también una gran posibilidad para nosotros. ¡Una posibilidad concreta!
– …
–Quiero decir: más allá de los resultados de la investigación o de lo que podamos documentar, su sola presentación y aprobación significa ganar muchos decks. A mi me gustaría...
–¿Qué? En primer lugar implicaría obtener una asignación de diez años, por lo menos. Y eso es lo menos difícil. También hay que obtener códigos de clasificación cien veces más pesados que los actuales. ¿Cómo pensás lograrlo?
–Retormulando el proyecto recurriendo a modulaciones...
–Tenemos un acceso muy restringido, no es recomendable desaprovecharlo...
–Pero no lo estaríamos desaprovechando. Todo lo contrario. ¿No alcanzás a comprender los efectos de lo que estoy proponiendo? No deja de ser simple, por otra parte. La tesis de la no existencia de los Exiliados es aceptada por comodidad, pero no representa ninguna ventaja política o estratégica. De hecho, al aceptarla se está admitiendo la propia percepción de los EA respecto de su producción, de su obra, de su gravitación... Y creo que si no se la reformula es porque nadie ha presentado un proyecto funcional que prometa reconvertir esta desventaja. Nadie quiere agitar las aguas… ¡Pero esa es la única razón por la cual toda investigación sobre el tema es un riesgo!
–Puedo aceptarlo, claro... pero… ¿qué alternativa tenemos para presentar que pueda interesar tanto sin despertar temores?
–Es muy claro. En el texto existen dos hipótesis plausibles. La más grosera, así habría que definirla, postularía una decapitación o acefalización efectiva de los EA, aunque deberíamos resolver un tema importante... no sabemos a qué se refieren estrictamente con esto. Tomar lo que siempre se consideró un juego poético como una dato real no es la mejor alternativa que podemos presentarle al Consejo, pero no me podés negar, y ellos tampoco podrían hacerlo, que esta hipótesis estaría confirmando su efectiva existencia. Algo sumamente funcional, en términos político-estratégicos, para la Cúpula.
–¿La otra alternativa?
–Se apoya en la interpretación que la Cúpula necesita para cerrar el caso. Y el Consejo no podría dejar de observar eso.
–¿A qué te referís, X?
–A la hipótesis de que los Exiliados Atómicos fueron captados por alguna organización... podríamos decir... importante.
–Estás definitivamente loco.
–Puedo estar loco, pero la hipótesis es verosímil... en el texto se habla de la ONU, es una exageración evidente, pero si existiera alguna otra que...
–¿Otra que qué?
–Seamos sinceros, Xdc... en este asunto de los Exiliados Atómicos hay muchas interpretaciones aceptadas que no resisten el menor análisis. Cualquiera se tiene que dar cuenta que su rechazo de las instituciones era preciso... pero justamente por eso hay que admitir que deberían poseer cierta simpatía por las instituciones globales que funcionaban como “organizaciones de bandidaje desterritorializadas”. Estoy convencido de esa posibilidad. Aunque sea sólo una especulación... ¿cuánto puede valer para la Cúpula?
–No. No. No. De ninguna manera.
–Esta bien, no digamos una sala en los primeros 50 decks, pero al menos...
–Si, claro que me interesa... pero el proyecto debe ser viable, X.
–¿Y por qué no, si en realidad desconocemos gran parte de la historia? Casi lo único que sabemos es que la última producción pública de los Exiliados Atómicos es en el 2011. Y sabemos también que no poseían reconocimiento ni financiación, considerados una extrañeza hasta por aquellos que los conocían. Y no eran demasiado conocidos, por otra parte. Recién en los años 20-22 comienza a producirse una recuperación de su obra, pero es incierto el origen del fenómeno. Es muy curioso que sólo a partir de esa recuperación se manifieste que la Estación Orbital Manikhem no existía o que habían dejado de producir una década atrás. También es interesante que nunca regresaran, porque aún deberían ser bastante jóvenes y lo más razonable hubiera sido que, “hola qué tal, aquí estamos, nosotros los...”, se presentaran y vivieran el éxito que nunca habían tenido.
–No regresaron porque sabían los peligros que corrían.
–Los Exiliados pasan a ser considerados peligrosos sólo a partir del 26-27. Recién en esos años su influencia es tal como para que se los considere un peligro público. Por otra parte, la legislación que los condena a la ilegalidad fue aprobada luego del incidente del 31. Así que podrían haber aparecido sin sospechar que esos primeros éxitos tardíos derivarían en todo lo que sucedió después, incidente incluido.
–Está bien... ¿entonces?
–La primer alternativa explicaría por qué no aparecieron nunca ni nadie pudo llegar hasta ellos. Pero la segunda alternativa puede explicar eso tanto como lo que sucedió después.
–¿Qué? ¿Pensás que los Exiliados estuvieron detrás de
todo lo que ocurrió?

Lucio Arrillaga